Aguas Subterráneas

Jorge Molinero: «La IA ya forma parte del mundo en el que vivimos»

Jorge Molinero, director general de Amphos 21, intervino en la Jornada Técnica sobre el Estado de Implantación del Plan de Acción de las Aguas Subterráneas: Inteligencia Artificial y Aguas Subterráneas, celebrada el 20 de mayo de 2026 en la ETS de Ingenieros de Minas y Energía de la UPM, para presentar las posibilidades estratégicas de la inteligencia artificial en la evaluación y seguimiento del estado de las aguas subterráneas.

La ponencia se basó en un estudio encargado por la Subdirección General de Protección de las Aguas y Gestión de Riesgos del MITECO, en colaboración con Tragsatec, a Amphos 21. El trabajo se estructuró en dos entregables: un estado del arte internacional y una propuesta de líneas estratégicas adaptadas al contexto español. Molinero planteó el tema desde una perspectiva de gestión: la pregunta no es qué puede hacer la IA en abstracto, sino qué aplicaciones encajan con la realidad de las redes, datos, normativa y capacidades existentes.

Antes de entrar en propuestas, fijó conceptos. Los modelos fenomenológicos reproducen procesos físicos y químicos mediante códigos como MODFLOW, PHREEQC o HEC-RAS. Los modelos de aprendizaje automático trabajan con algoritmos capaces de aprender patrones a partir de datos. Cuando el modelo se basa solo en datos, se habla de enfoques data-driven. Cuando el aprendizaje automático se combina con un modelo fenomenológico, pueden aparecer modelos subrogados o híbridos. Esta distinción es clave para evitar expectativas confusas y para seleccionar herramientas adecuadas a cada problema.

La recomendación fue avanzar de forma progresiva, empezando por aplicaciones maduras y de impacto inmediato

El estudio identifica cinco ámbitos prioritarios de aplicación: diagnóstico y optimización de redes de seguimiento, predicción de niveles y calidad del agua, detección temprana de anomalías y eventos críticos, integración de datos espaciales y de teledetección, y apoyo a la tramitación y gestión del conocimiento mediante grandes modelos de lenguaje. Cada ámbito se evaluó con criterios de impacto, madurez, dependencia de datos, estabilidad, transparencia y coste.

A partir de ese análisis, Molinero propuso líneas estratégicas de inversión. La primera, y más importante, es habilitante: datos, digitalización y gobernanza del dato. Sin protocolos, interoperabilidad, trazabilidad, arquitectura de sistemas y responsabilidades claras, no hay base sólida para aplicaciones avanzadas. Después llegarían aplicaciones operativas en redes, modelos subrogados e híbridos, integración de grandes bases espaciales, agentes de IA para gestión administrativa y formación.

La recomendación fue avanzar de forma progresiva, empezando por aplicaciones maduras y de impacto inmediato, como diagnóstico de redes, detección de anomalías o predicciones a corto plazo. Para desarrollos más complejos, propuso pilotos en masas de agua seleccionadas. La ponencia defendió una IA útil, transparente y orientada a decisión, no una tecnología introducida por inercia. En el marco del PAAS, la conclusión fue nítida: sin buenos cimientos de dato y gobernanza, no se puede construir una estrategia fiable de inteligencia artificial.

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